«Cuerpo Privado»

25 de marzo de 2022

«Cuerpo Privado»

Una Mirada Autoetnográfica sobre las Cuestiones de Género a Través de las Prácticas Artísticas Performativas

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El artista Sebastián Marín pone el “Cuerpo” como vehículo expresivo que tensiona, debate y propicia espacios de diálogo sobre la población diversa.

Leitmotiv

“Cuerpo Privado” es una investigación-creación del artista visual Sebastián Marín, quien a través de la performance, el cartelismo y la fotografía se pregunta por las cuestiones de género, las imposiciones sociales que tiene un cuerpo y  la importancia de interpelar los discursos instaurados como norma, propiciando espacios de diálogo en torno a estas temáticas con diversos sectores de la sociedad. 

Sebastián utiliza la autoetnografia como un instrumento de investigación a través de la cual narra hechos y vivencias de su historia personal desde una perspectiva cultural, social y política, que nos permite conectarnos no solo con su historia de vida, sino entender la importancia que tiene para la población LGTBIQ+ el respeto por la diferencia y necesidad de cambiar los imaginarios culturales que tenemos frente a este tipo de población. 

El cuerpo siempre ha sido un motivo para crear desde diferentes campos del arte, pues se presenta como el medio por el cual, comunicamos todos nuestros sentires y experiencias de vida, nos permite habitar el espacio, entablar las relaciones que comprenden el hecho social. 

Sebastián a lo largo de seis años, recopiló por medio de su bitácora de campo, pensamientos, sentires y saberes en torno a sus modos de hacer en el arte y la importancia que tiene su obra artística para hablar de lo que le apasiona, interroga y cuestiona; “Siempre me he repetido que debo ser muy fiel a lo que me tiene en el campo del arte, entonces, desde ahí empezó, desde ahí seguí hablando desde las afecciones que me tenían a mí en el campo del arte, lo que me dolía, lo que me afectaba, lo que me molestaba, ese taco tan grande que tenía en la garganta por expresarme y  ahí es donde nace “Cuerpo Privado”, desde el 2016”, nos comenta Sebastián. 

Y es que hablar de cuestiones relacionadas con el género por fuera de los discursos establecidos y poner en cuestionamiento la heteronormatividad en un contexto tradicionalista como el de Armenia supone un doble reto, teniendo en cuenta la complejidad del tema a tratar a nivel cultural y la distancia que la población tiene con las prácticas artísticas contemporáneas.

En “Cuerpo Privado” encontramos una multiplicidad de lenguajes artísticos; la performance, el cartelismo y la fotografía como dispositivos creativos que le permiten a Sebastián intervenir la ciudad de Armenia y a sus habitantes, para cuestionar y entablar conversaciones acerca de la población diversa y los imaginarios sociales que se tejen alrededor de ésta, abordando temas como la naturalidad de los cuerpos, la sexualidad regida por el género, la identidad de éste por fuera de la normativa binaria y la imposición social que comporta estos conceptos.

En cuanto a las problemáticas de la población diversa, si hay una necesidad muy fuerte de entender la cultura del modo en que se ha ido transformando la historia, pensarse la cultura de forma estática es violento, porque no le permite tener otras propuestas, crecer y expresarnos de una forma diferente”, afirma Sebastián.

“En cuanto a las problemáticas de la población diversa, si hay una necesidad muy fuerte de entender la cultura de un modo en que se ha ido transformando la historia, pensarse la cultura de forma estática es violento, porque no le permite tener otras propuestas, crecer y expresarnos de una forma diferente”.

Performance Art

La performance es un arte de acción, un arte de riesgo, el cuerpo su principal vehículo expresivo irrumpe en el espacio e interpela al espectador. Sus acciones en tiempo real le confieren un carácter efímero, densificando la acción, haciéndola única. 

Las prácticas performativas nos permiten acceder a espacios de entendimiento de fenómenos sociales, donde el artista es uno con su obra y se presenta al público con una serie de acciones que configuran su marco de enunciación, exponiendo la temática a un público que en principio es testigo y a lo largo de la presentación se vuelve parte del acontecimiento.  

En la ejecución de una performance no hay nada establecido, la acción ocurre por única vez y sin posibilidades de repetición pues es ese carácter fugaz, desde la improvisación el que le inyecta la potencia y lo hace un arte vivo; “Después me di cuenta que era muy potente, que me encantaba esa categoría de lo efímero como un arte que no se tocaba, sino que se recordaba y que formaba parte del archivo, que iba como en contra de todo lo que se entendía como “arte” acá en esta ciudad, entonces desde ahí fue como que dije, ¡es esto!”, nos relata Sebastián. 

“¿Qué dice de los homosexuales? Siéntese y conversemos acerca de una población diversa”, es el texto que se lee en un cartel hecho a mano por Sebastián, quien sentado junto a éste con dos sillas rimax, espera pacientemente a que algún transeúnte se siente a entablar un diálogo en plena Plaza de Bolívar de la ciudad de Armenia.

Esta performance llamada “Sin título” (2017), a partir de lo Sebastián llamó en su investigación “objetos de activación”, nos invita a participar de una conversación abierta sobre el tema y todo lo que implica en este contexto particular. 

La participación del público fue diversa, algunas personas mayores se sentaron y a modo de catarsis expusieron sus propias historias de vida con sus hijxs homosexuales, y como el contexto cultural, el desconocimiento del tema y las imposiciones sociales ha sido un fuerte obstáculo en la aceptación de las libertades de género de sus familiares.

Algunas personas utilizaron la escritura como medio de participación en este diálogo, evidenciando la dificultad que tenemos culturalmente para hablar de la diversidad de género, las corporalidades íntimas y las orientaciones sexuales, reiterando la necesidad que tenemos como sociedad de acercarnos desde el arte y otras materialidades a estos temas, para sensibilizarnos como colectivo y apoyar el reconocimiento de derechos que tanta falta le hace a la población LGBTIQ+.  

Empece a entender que también el cuerpo es como el factor que le da vida a esta tesis, sobre todo porque yo hablo sobre las afectaciones que tiene una población con una orientación y una identidad de género diferente, o sea, también hablo de tantas muertes, de tantos feminicidios, de tanta transfobia, tanta homofobia, o sea, es el cuerpo el soporte que sostiene ese dolor, que más importante que hablar desde ese mismo cuerpo, hablar desde la misma materialidad”  y es precisamente esta materialidad la que aparece como protagonista en la performance “Cuerpos Naturales” (2019), una serie de acciones repetitivas que presenta Sebastián para alterar el espacio y la estética en la entrada de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad de Quindio.

En esta presenta su cuerpo semidesnudo ante los transeúntes para escribir con tiza una serie de palabras y categorías denigrantes que se le han asignado a la población diversa para nombrarla e invisibilizarla; voltiado, marica, loca, machorra, desviado, son algunas de las palabras que encabezan la larga lista.

Al final de la intervención que dura un poco más de tres horas, Sebastián escribe con su mano en tinta roja la palabra “Natural”, haciendo una comparación entre esta categoría permanente y establecida por la norma, con la fragilidad de la tiza como materialidad voluble, presentándonos la idea del borramiento, la vulnerabilidad de los cuerpos en la performatividad y lo transitorio de estas huellas que quedan en el público como indicios de una existencia vetada.  

El Cartelismo y La Fotografía

El cartelismo es un medio de expresión plástica que tiene como la performance un carácter efímero, pues se muestra como una imagen fija que está sujeta a la intervención del espectador y a las condiciones ambientales del espacio en que se instala la pieza. 

En “Homosexualidad y Religión” (2016) Sebastián interviene una pared en frente de la Catedral de la Inmaculada con un cartel que dice: “Gracias Dios por hacerme homosexual. Amén.” Esta inscripción suscitó todo tipo de reacciones por parte de los feligreses que circulaban en el lugar, desde buscar la intervención de la policía para quitar el cartel hasta hacerlo con sus propias manos, reiterando la idea de lo inmaculado; las paredes como representación de los cuerpos limpios y libres de ideas que puedan cuestionar el discurso homogenizante que la institución eclesiástica nos ha impuesto a lo largo de la historia. 

 En “Rosa y Azul” (2017), Sebastián expone por medio de la fotografía como nos imponen las categorías de género desde el nacimiento, y como esto nos condiciona a elegir desde la propuesta binaria que se nos presenta y no desde nuestros más íntimos y profundos deseos. 

El trabajo creativo y artístico de Sebastián Marín, da cuenta no solo de una calidad técnica como artista, sino de un profundo interés social por visibilizar y sensibilizar a toda la comunidad sobre las problemáticas que afectan a la población LGBTIQ+, para esto traslada estos cuestionamientos al campo del arte, alterando no solo los espacios que interviene, sino los discursos instaurados por la norma.  Esperamos que su obra llegue a múltiples contextos y que siga nutriendo los espacios de disenso que tanta falta le hace a este país. Larga vida a sus creaciones. 

FICHA TÉCNICA / Título: “Cuerpo Privado”. Las prácticas performativas artísticas como un medio para construir escenarios colectivos de reflexión sobre el género. Artista: Sebastián Marín. Formato: Performance, Fotografía y Cartelismo. Instalación País: Colombia Año: 2020

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