«Baudilio»

25 de junio de 2021

«Baudilio»

Poéticas del desarraigo: un relato intimista sobre la soledad y la muerte en el contexto colombiano

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Bajo la dirección del joven cineasta Santiago Rodríguez, “Baudilio” presenta una mirada diferente del conflicto, apostándole a otras narrativas sobre los efectos de la guerra.

Baudilio:

Ópera prima del director Santiago Rodríguez (2019) es un cortometraje rodado en fílmico 16 mm, en el municipio de Ubalá Cundinamarca. A través de la atmósfera sonora que impregna los lugares y de su narrativa silente nos sumergimos en el universo de este personaje que habita una profunda soledad. Baudilio me recuerda mi padre, esas épocas extrañas de violencia donde visitarlo suponía toda una travesía: horas de caminata por terrenos hostiles y baldíos, dominados por una fuerza oculta que nadie se atrevía a revelar, se convirtieron en recuerdos de lugares fantasmagóricos que evidenciaron el profundo desarraigo a la que se vio sometida la población rural como huella del desplazamiento forzado que se diseminó en el país.

En Baudilio, la construcción poética del hecho narrativo es potente, y se ve reflejada en cada uno de los elementos que aparecen en la imagen; objetos viejos y desgastados como personas y situaciones, que evocan la historia de los que ya no están, de los que se quedaron atrapados en el tiempo, tratando de sobrevivir en esos espacios sin saber cómo habitarlos. “Me interesaba hablar de la soledad del ser humano y lo que significaba para alguien que había vivido hechos de violencia. Sobre qué pasaba después con esa persona, sobre los residuos de la guerra”, comenta el director.

Y es precisamente esa mirada sobre el conflicto lo que marca la diferencia en esta propuesta, pues si bien está enmarcada dentro de un contexto de violencia, en la construcción del guión se aborda desde otra perspectiva al narrar toda su conflictiva interna a través del silencio y las acciones físicas del personaje, de los objetos y elementos que están en el espacio, dejando de lado los sucesos históricos o discursos homogenizantes en torno a la guerra.

“Muerte y limpieza”, se lee en una de las paredes agrietadas y añejas que componen el paisaje rural del cortometraje, elementos que puestos aleatoriamente empiezan a generar en el espectador, un sin número de inferencias, abocándole a construir su propio relato. La película se mueve entre planos medios y cerrados, con pocos movimientos de cámara lo que nos permite entrar a hurtadillas en la vida de Baudilio; sin remover mucho para espiar de cerca sus miserias y dolores, sus vacíos y silencios.

La construcción del relato es indicial, cada imagen es como una huella que nos invita a descubrir quienes hacen parte de ese cotidiano, a preguntarnos por qué ya no están ahora y qué fue lo que pasó con ellos, pues parece que el tiempo se detuvo esperando a que ese pasado tome el lugar que le usurparon.

La estética que maneja el film es muy fiel al contexto real, sin embargo, la dirección de arte y la fotografía convierten lo que puede ser un paisaje deteriorado y sin mucha vida, en una imagen bella y contundente. De la historia de Baudilio solo voy a contarles lo que ya se ha dicho entre líneas, que se trata de un campesino cuya vida se interrumpe con un encuentro fortuito y es ese encuentro el que replantea toda su vida, poniéndolo a elegir entre el pasado y el presente para medir de alguna manera su capacidad de resiliencia.

Es importante destacar el trabajo actoral de Raúl Gutiérrez, pues construye con contundencia y verosimilitud la conflictiva interna del personaje, aportándole el peso y la experiencia de más de 20 años de carrera actoral, que culminaron lamentablemente este año a causa de una enfermedad terminal.

“Me interesaba hablar de la soledad del ser humano y lo que significaba para alguien que había vivido hechos de violencia. Sobre qué pasaba después con esa persona, sobre los residuos de la guerra.”

Leitmotiv:

Por otra parte, este cortometraje surge de un acercamiento personal de Santiago a los hechos de violencia relacionados con la masacre de El Salado, ocurridos en el año 2000 a manos de grupos paramilitares y la vida personal de su tío; campesino también, tocado por la violencia por uno de los actores del conflicto armado, quien vivió en la casa donde fue rodado el cortometraje.

“Allí es donde yo pasaba todas las vacaciones en mi infancia… a mi siempre me generaba mucha curiosidad, y esto lo digo desde quizá una posición un poco abusiva, pues nunca fue que me sentara a hablar con mi tío, sino que era una percepción que yo tenía de él, del lugar y de la manera en la que él vivía. Yo siempre percibí a mi tío Baudilio como alguien muy solo, cuando me encuentro con estos libros de memoria histórica y empiezo a ver que en Ubala hubo presencia de grupos armados, entonces como que esas dos partes; el acercamiento a los libros del centro de memoria histórica y lo que yo había escuchado de mi tío hicieron clic y decidí escribir esta historia”, nos cuenta Santiago.

Santiago tiene un profundo interés por lo político en su trabajo creativo, sin embargo, el abordaje del tema, siempre ha sido a partir de elementos circundantes a este y no centrados en el suceso político, evadiendo caer en lugares comunes o en el discurso homogenizante de los medios de comunicación.

Esta línea de trabajo ha cobrado fuerza en los últimos años en el cine independiente colombiano, pues nos ofrece otras posibilidades de ver aquello que está naturalizado desde una ruptura, para que volvamos la mirada sobre este tipo de temáticas y construyamos otro punto de vista, al respecto Santiago manifiesta que “…esa ha sido mi apuesta al hablar y acercarme a estos temas: darle un enfoque humano y poderle dar rostro a esos números que estamos viendo todo el tiempo en los medios de comunicación”.

Sobre el rodaje:

Es importante resaltar que se trata de un cortometraje grabado en película de 16 mm, una oportunidad de lujo para un estudiante de cine, pues supone un gran riesgo y a su vez un reto realizarlo de manera eficaz y certera. Por lo tanto, es importante destacar el costo económico que requiere un proyecto de este formato, pues las latas de filmación son bastante costosas, razón por la cual, no hay oportunidad para el error, limitando la posibilidad de ensayos y pruebas, complejizando los tiempos y el proceso de producción.

Las condiciones en 16mm son muy diferentes… era básicamente confiar en los ojos del camarógrafo… el tiempo en 16 es muy limitado, era 4 latas de 10 min o sea 40 min para rodar el cortometraje, teníamos que tener en cuenta la hostilidad del terreno donde estábamos rodando,” comenta el director.

Y es que en el contexto que estamos viviendo con el auge de las nuevas tecnologías, nos hemos acostumbrado a realizar mil tomas para encontrar la foto que más nos gusta, sin embargo, para un rodaje en fílmico de 16 mm, encontrar la toma perfecta en el menor tiempo posible implica realizar una planificación exhaustiva de la narrativa fílmica pues; “la fotografía ya pasó a un acceso público donde todo el mundo puede hacer todo y estamos llenos de imágenes, y rodar en fílmico como ejercicio pedagógico te da la rigurosidad de que es lo que va a quedar en la película,” nos comenta Santiago.

La etapa de posproducción de Baudilio supuso varios retos, pues se tuvo revelar en México sin mucho presupuesto, el equipo de trabajo no pudo viajar, así que el director de fotografía fue el encargado de revelar y todo el crew tuvo que confiar a ojo cerrado en su criterio.

Es por eso que este trabajo no podía quedarse solamente en el contexto académico, había valido mucho esfuerzo realizarlo y para Santiago siempre fue una motivación que circulara más allá de la academia y sobre todo que lo viera la gente en los territorios. “Por eso quisimos buscar esa distribución en los territorios… buscamos festivales que tuvieran un enfoque del propósito y la proyección social que tenía Baudilio, empezamos a buscar entonces festivales que se movieran dentro del campo de los derechos humanos… decidimos ir a territorios como Ituango, que fue una de las experiencias más lindas que yo he tenido con el cortometraje”, agrega Santiago.

El tema de la circulación de los productos académicos en la investigación artística es una problemática constante, pues la mayoría de trabajos de grado quedan limitados a ese “título”, y a ese momento coyuntural de cierre de ciclo, se apagan antes de ver la luz por falta de espacios de circulación y difusión, distantes de la cadena de valor más importante para un artista: su público.

Baudilio ha tenido la fortuna de moverse por otros circuitos más allá de la academia y aún le queda mucho terreno por explorar, pues como lo comenta Santiago, ha sido su gran escuela al permitirle estar de principio a fin en el proceso creativo; desde la escritura del guión hasta su distribución.

Este joven director, va a dar mucho de qué hablar en la escena de cine colombiano, pues su apuesta por encontrar un lenguaje propio y cuestionar el contexto a través de la imagen le permitirá consolidar, paso a paso y a conciencia, su propia poética. ¡Larga vida a sus creaciones!

FICHA TÉCNICA / Dirección y Guión: Santiago Rodríguez Producción General:  Maria Paula Carvajal Reparto: Raul Gutierrez, Laura Alonso y Lucía Castro Título original: Baudilio Formato: Análogo 16 mm color País: Colombia Año: 2019 Duración: 22:01 Género: Drama  Dir. Fotografía: Iván Camilo Valenzuela Cámara: Sebastián Martínez Dir. de Arte: María Alexandra Ocampo Diseño Sonoro: David Fernando Caicedo

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